En el Gran Premio de Canadá de 1979, el bicampeón del mundo anunció su retiro en plena práctica y Bernie Ecclestone fue a buscar al sanjuanino, que estaba en Montreal para ver la carrera. Con el casco de Lauda, debutó en la F1 y terminó séptimo.
03/11/2026 07:18 am

Ricardo Zunino viajó a Montreal en septiembre de 1979 para ver el Gran Premio de Canadá, pero terminó corriéndolo. En plena práctica del viernes, Niki Lauda, bicampeón del mundo, se bajó del Brabham y anunció que dejaba la Fórmula 1. Bernie Ecclestone, dueño del equipo, necesitaba un piloto de urgencia y fue a buscar al sanjuanino. “Vení, subite al auto de Niki”, le dijo. Dos días después, con el casco de Lauda, el argentino debutó en la Máxima y terminó séptimo.
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Zunino nació el 13 de abril de 1949 en San Juan y pasó buena parte de su infancia en Barreal, un pueblo de unos 5.000 habitantes al pie de la cordillera. Se hizo conocido en el automovilismo nacional como piloto oficial de Fiat: fue campeón del Turismo Nacional en 1975 y 1976 con una Fiat 125 coupé.
Quería correr en Europa y se animó a pedírselo en persona a Bernie Ecclestone durante una visita del británico al país. El contacto le abrió la puerta: desde 1977 corrió la Fórmula 2 europea con March y en 1979 compitió en el campeonato británico de Fórmula 1, donde ganó una carrera en Brands Hatch.
A fines de septiembre de 1979, Zunino aprovechó un fin de semana libre para viajar a Montreal y ver el Gran Premio de Canadá. No era un desconocido para Brabham: había hecho pruebas con el equipo y negociaba un lugar para la temporada siguiente.
El viernes 28 de septiembre, en plena práctica, Niki Lauda sorprendió al mundo: se bajó del Brabham, anunció que dejaba la Fórmula 1 y se fue del circuito. Ecclestone necesitaba un reemplazante inmediato y lo mandó a buscar. Zunino, que estaba en el hotel, tuvo que ser llamado por los altoparlantes. Cuando llegó, quedaban unos 30 minutos de práctica.


Zunino se subió al auto con lo que había dejado Lauda. Usó su casco, al que le tapó el nombre con cinta, y las botas del austríaco le quedaban tres números grandes. Según recordó años después, otros pilotos del paddock le dieron una mano con el equipamiento para que pudiera salir a pista.
Clasificó 19° y el domingo 30 de septiembre, en su debut en la Fórmula 1, terminó séptimo. Según su propio relato, llegó a ir cuarto antes de un problema en la caja de cambios que lo obligó a entrar a boxes. En esa época solo puntuaban los seis primeros, así que se quedó sin puntos. Con el sistema actual, ese séptimo puesto le habría dado seis unidades.
La actuación le alcanzó para ganarse el asiento de Brabham en 1980, con Nelson Piquet como compañero. No fue fácil: el brasileño tenía la prioridad del equipo y Zunino contó que recibía motores ya usados por Piquet. Su mejor resultado fue otro séptimo puesto, en el Gran Premio de Argentina, pero a mitad de temporada se quedó sin presupuesto y Brabham lo reemplazó por el mexicano Héctor Rebaque.
En 1981 corrió dos carreras más con Tyrrell, en Brasil y Argentina, y terminó 13° en ambas. En total, disputó 11 Grandes Premios entre 1979 y 1981.

Se retiró en 1982, con 33 años, y eligió una vida muy distinta. Hoy entrena caballos para carreras de resistencia de entre 80 y 150 kilómetros y atiende una posada al pie de la cordillera de los Andes. Casi no va a los autódromos, aunque en abril de 2026 recibió un homenaje en el autódromo El Zonda, en San Juan, durante una fecha del TC2000. “Es una emoción grande estar en el Zonda, un autódromo tan emblemático para todo el país”, dijo.