
El pentacampeón del Turismo Carretera se pronunció sobre el fanatismo tóxico, recordó los problemas que vivió en IndyCar cuando sus seguidores amenazaron a Callum Ilott y trazó un paralelismo directo.

Agustín Canapino conoce de cerca lo que es el odio en redes sociales dirigido contra otros pilotos por culpa de un fanatismo que se le fue de las manos. Lo vivió en IndyCar cuando sus seguidores amenazaron al británico Callum Ilott y generaron un escándalo que llegó a los propios organizadores de la categoría. Ahora ve el mismo fenómeno alrededor de Franco Colapinto y no dudó en hablar: «Yo tuve muchos problemas y hoy lo sufrimos con Franco», dijo en una entrevista. Alpine ya había publicado un comunicado pidiendo frenar el hostigamiento virtual hacia otros competidores.
Canapino fue claro sobre el origen del problema con Mario Pergolini en Otro Día Perdido: «Son los menos porque la mayoría de los argentinos somos muy educados. Pero tenés un grupo de personas que hacen desastres en las redes sociales.» Y apuntó a la facilidad con la que se viraliza el odio desde el anonimato: «Por ahí es muy sencillo escribir algo detrás de un teclado, pero estás lastimando a alguien.»
El antecedente que marcó su postura ocurrió en 2023, en el circuito de Long Beach. Tras un incidente con Ilott por falta de comunicación y demoras en los pits, los fanáticos del piloto arrecifeño inundaron las redes del británico con amenazas de muerte. El propio Ilott lo graficó con ironía: «Estoy impresionado por la cantidad de amenazas de muerte y abuso que recibí. Definitivamente, un nuevo récord. Aprecio el esfuerzo por ayudarme a aprender nuevas palabras en español.»
Canapino tuvo que salir a aclarar públicamente que Ilott no había tenido culpa de nada. Un año después, un episodio similar con el francés Théo Pourchaire en Detroit lo obligó a publicar otra carta en X para desligarse de sus «hinchas haters.»
Lo más grave, según contó en la entrevista, fue que los propios organizadores del IndyCar llegaron a creer que todo era una movida incitada por él. «Ellos no entendían que no fue así», recordó el piloto de 36 años.
El cierre de la entrevista fue el más contundente. Canapino trazó la línea directa entre su experiencia y la situación actual del piloto de Alpine: «Todos queremos que Franco siga en la F1 hasta el día que salga campeón. Pero tenemos que ayudarlo desde acá para no fomentar ese odio y ese hate desde las redes.» Y remató: «Los argentinos no somos cavernícolas, pero lamentablemente hay una porción de la sociedad que lo hace.»

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El propio Colapinto ya había hablado del tema en la previa del Gran Premio de Bahréin. El pilarense reconoció la dificultad de controlarlo pero defendió a su gente: «Creo que siempre se apunta a la gente de mi país, pero nos olvidamos de que no viene solamente de los argentinos. Son extremadamente apasionados y me apoyan mucho. Está mal, muchas veces se pasan. Pero viene de todo el mundo.»
Y cerró con un mensaje directo: «A veces no se dan cuenta de lo que pueden generar al escribir desde el teclado. Todos somos muy sensibles, somos humanos. No es fácil para nosotros cuando recibimos este tipo de cosas.»
